Verne como el pretexto perfecto

Por Gabriela Perales

Recorrer el mundo en 80 días parecía una locura hasta que Phileas Fogg y su asistente Jean Passepartout consiguieron viajar a través de la India, Japón y Estados Unidos. Fix, el detective a cargo de la investigación del robo de un banco en Londres, les sigue la pista por ser sospechosos del atraco.

A la Deriva Teatro apuesta por “La vuelta al mundo en 80 días” como punto de partida. A lo largo de la puesta en escena encuentran la manera de generar una nueva visión del mundo, contrastando fechas, acontecimientos a lo largo de la historia y el papel que juega la humanidad en ellos. La dramaturgia y dirección corren por cuenta de Fausto Ramírez y tras una temporada en el Estudio Diana, “80 días por suceder” llega a la MET como un proyecto dirigido a los jóvenes.

Tomando como pretexto la obra del escritor francés Julio Verne y apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, esta historia busca hacer visible la diversidad cultural e ideológica de los hechos históricos que nos sitúan como resultado de todo lo que hubo antes que nosotros.

Los personajes y países del libro de Verne se conservan mientras que las aventuras se van empalmando de manera simultánea con algunos de los acontecimientos más importantes del siglo XX y, a manera de “notas editoriales”, explican al público cómo lo que aún no sucede en algunos años lo hará y sentará las bases de nuestra historia. El constante ir y venir entre acontecimientos crea una mezcla que desdibuja la trama original, por lo que los actores terminan resumiendo la historia en lugar de representarla para nosotros.

La música y utilería son elementos imprescindibles para ubicarnos dentro de las ciudades recorridas por Fogg y Passepartout, tres mamparas delimitan el espacio escénico y los cinco actores van alternando participaciones; todos visten de la misma manera a excepción de la playera manga larga que cada uno lleva con un color distinto. Al tratarse de viajes en el tiempo y a través del globo terráqueo, tanto el vestuario como los recursos utilizados permiten adaptarse a las distintas épocas y estilos en turno.

Los protagonistas están bien definidos a excepción de cuando no cuentan con los elementos que los caracterizan; estos llegan a faltar como resultado del constante cambio entre ficción y realidad dentro de la misma historia, por ejemplo, en la India al huir con la viuda rescatada, Passepartout es interpretado por unos segundos sin su característico bigote.

Violencia de género, diversidad sexual, guerra y política son algunos de los temas que se abordan de forma parcial pero que son expuestos para evidenciar su vigencia. Esta puesta en escena a pesar de partir sin un conflicto claro, constantemente está creando posturas al respecto.

La historia que comenzara un miércoles 2 de octubre a la hora del té, enmarca el espacio de lo que aún no ha sucedido y el esfuerzo de un mundo que intenta no olvidar su pasado. “80 días por suceder” nos recuerda que todos necesitamos un punto al cual volver.

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