Departures: teatro sobre la migración cubana

Por Itzel Campos Vargas.

Migración: sustantivo femenino, dícese de aquel desplazamiento una población del lugar donde se reside para establecerse en otro. Las razones pueden variar, y ser políticas, económicas, sociales, etcétera.

Migración: de la raíz latina “migrare” (moverse, cambiar el lugar de residencia) y el sufijo “-ción” (acción y efecto de).

Estas son las únicas dos definiciones que se me ocurren para migración. Para mí, es una palabra más en el diccionario que de muy de vez en cuando sale en los encabezados de las noticias y despierta la alarma entre ciertos sectores de la población, ya sea porque las personas que migran van o vienen de un lugar, y sobre todo, a qué lugar van o de cuál vienen. No soy la persona más pertinente para hablar sobre este tema, más bien les corresponde a aquellas personas que han vivido el fenómeno migratorio de forma directa o indirecta. Por eso, hay puestas en escena como Departures.

Este performance es la propuesta traída desde Cuba por la compañía El Ciervo Encantado, bajo la dirección de Nelda Castillo, y en el elenco se encuentra Mariela Brito como único personaje con parlamentos. Departures se presentó el domingo 2 de septiembre a las 20:00 horas en LARVA durante la Muestra Estatal de Teatro Jalisco 2018.

Al entrar al recinto, las butacas para el público estaban dispuestas frente y a ambos lados del montaje. Este consistía en dos grupos de sillas, acomodadas en cuatro filas de cinco asientos cada una y con un pasillo en medio de ambos. Detrás, una pantalla para proyecciones colgando de lo alto a manera de fondo. Debido al nombre y a la escenografía, se sabe luego de pocos minutos de haberse empezado la función que se intenta imitar una sala de espera en un aeropuerto. Las luces se encienden y la protagonista y narradora comienza con su monólogo: ella es una ciudadana cubana que va contando su historia a través de sus recuerdos, pero la intercala con la de otros personajes, ya que en todos los asientos hay fotografías de familiares, conocidos, vecinos, compañeros de escuela; y algunas tienen una carta sobre el asiento que ella lee en distintas pausas de su historia para explicarse mejor. Las cartas hablan sobre la vida en Cuba bajo ciertas circunstancias, las razones para irse de la isla, cómo fue el proceso para lograrlo y cómo es la vida una vez que se está afuera. Durante toda la obra se hace referencia a algunos años importantes como 1980 y 1994, y a lugares y eventos que marcaron la historia nacional. La obra culmina con la protagonista siendo llamada a su vuelo, y entonces la pantalla detrás es iluminada y se presenta un video sobre la Operación Peter Pan. Todos estos detalles son contextualizados y explicados en la obra.

A pesar de haber distintos personajes contenidos en las fotografías y cartas, la propuesta es un monólogo con un ritmo que por momentos se vuelve lento y un poco pesado para el espectador. Hay dos o tres intervenciones musicales, tanto en inglés como en español, para ilustrar algunos momentos de la historia y volverla más ágil. Esto no siempre sucede, porque en un espacio la protagonista pasa varias copias de la misma fotografía con el fin de que todos en el público las vean. El número de butacas en el Laboratorio de Arte Variedades es considerablemente menor que otros recintos de la ciudad, y aun así pasaron un par de minutos en los que la canción de fondo ya se había acabado pero las fotografías seguían siendo pasadas de mano en mano. No sé si esto estaba planeado dentro de la obra y su tiempo, pero es algo a considerar por si se piensa montar en un lugar más grande.

El resto de los elementos son bastante sencillos y bien logrados: el vestuario de la narradora es en tonos grises y poco llamativos, además de llevar consigo una mochila y unos audífonos para marcar el inicio y fin de la música dentro de la obra. La escenografía consiste en las sillas dispuestas, las fotografías a color o a blanco y negro y algunas cartas. El fondo con la pantalla no cobra protagonismo sino hasta el final de la pieza, cuando las luces se apagan y comienza una sucesión de fotos de los involucrados en la Operación Peter Pan. El foco de la luz amarillenta y cálida casi siempre recae sobre las sillas y la protagonista, y se mueve conforme ella lo hace entre los asientos.

Al final, Departures busca abordar la migración cubana desde distintos puntos de vista y niveles para que el público pueda entender la importancia de este suceso, el cual inició en 1959 pero no se ha detenido, y ha contado con la intervención de diferentes organizaciones y gobiernos que intentaron sacar el mayor provecho posible. ¿Departures es una obra para toda la familia? ¿Cualquiera puede entenderla? No, hay algunos detalles para los cuales es necesario que el espectador conozca un tanto de la historia de Cuba en los últimos años, y que también se tenga la disposición a este tipo de obras. Si se consigue tener estos dos ingredientes, la experiencia con Departures puede ser favorecedora, y salir de la sala con una reflexión hecha por la obra sobre la migración, sus causas, sus consecuencias y sobre la vida de aquellas personas que quedan marcadas por este suceso.

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