Edith disparó y dio en el blanco

Por Itzel Campos Vargas

El martes 04 de septiembre dio inicio a las 16:10 horas en el Teatro Martín Alarife Casillas Edith puede disparar y dar en el blanco, dentro de la Muestra Estatal de Teatro Jalisco 2018. Esta obra es presentada por la compañía Tramando Teatro, con la dirección de Renato Polo, música en vivo de Beatriz Pineda, dramaturgia de A. Rey Pamatmat y traducción de Humberto Pérez Mortera. El elenco está compuesto por Emily Brown, Jesús Estada y Daniel Macías. Como dato curioso, esta misma compañía fue la ganadora en la MET 2016.

La historia habla sobre Kenny y su hermana menor, Edith, a quien debe cuidar. Los dos viven sin la supervisión de sus padres en una granja alejada de la ciudad. Debido a estas circunstancias, ambos deben madurar, pero sobre todo Kenny. En contraste con él está su mejor amigo Benji, quien tiene a una madre sobreprotectora que vigila siempre todo lo que hace. Pero el descubrir su relación homosexual traerá grandes problemas para ambos, pues deben luchar contra los prejuicios. Añadido a esto, las cosas se complican más para los tres luego de un problema provocado por el espíritu de francotirador que tiene Edith.

Estos tres personajes, Edith, Kenny y Benji, tienen cada uno su propio drama: Edith creció sin una madre y un padre que la abandonó y ahora va por la granja con un rifle de balines para cuidar que nadie ajeno entre. Kenny tiene apenas 16 años y ya debe actuar como un adulto, responsabilizarse por él y su hermana, además que estar en un remolino de emociones junto a Benji. Y él, tiene que tomar riegos y decisiones por sí solo y hacerle frente a aquellos que se burlan por ser novio de Kenny. Los sentimientos y acciones de los tres funcionan entre sí, son creíbles y están bien llevados. Son personajes complejos y bien construidos, tienen virtudes y defectos.

La escenografía consiste en un sofá que a veces la hace de auto, de granero o de fortaleza. Conforme avanza la historia los personajes se ayudan de baldes para crear distintos muebles y juegos de luces, además de otros objetos necesarios. La iluminación va de acuerdo con los momentos precisos, incluso se colocan luces en diagonal o en otros ángulos para crear distintos puntos de focalización. La música en vivo por parte de Beatriz Pineda acompaña toda la obra, y ayuda también a hacer los sonidos de fondo y crear el ambiente de la historia. Un giro interesante justo al irse apagando las luces al final, es el papel de Beatriz Pineda en la obra.

Los parlamentos e interacciones entre estos tres personajes también son bien llevados, pues al estar dirigida a adolescentes y adultos, la obra usa el sarcasmo y los juegos de palabras. Este elemento hace que la obra, a pesar de su duración, se sienta la gran mayoría de las veces como fresca, divertida y actual.

Como se lee, todo en la obra marcha bien. Pero si he de recalcar uno aspecto negativo, es la cuestión del tiempo y el ritmo de la obra. En el programa de la MET se pone que tiene una duración de 120 minutos con un intermedio de 10 minutos. Lo desafortunado es que se inició 10 minutos más tarde de la hora prevista y se terminó a las 18:35 horas, con un descanso de solamente 5 minutos. Este hecho, provocó que las dos obras que se presentaban después de esta, se atrasaran. Creo que esto surgió a raíz del ritmo lento que la historia tiene por momentos, ya que algunas escenas se alargan más de lo necesario y la vuelven un poco pesada para el público.

Salvo este detalle, la obra cumple con su cometido: entregar una historia cuyos tres personajes tienen un drama, y que al ser vigente, el público al que se dirige se puede identificar con él.

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